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Presentación de candidatura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La formación como objetivo personal e institucional

Es esencial tener siempre presente nuestra propia formación como objetivo personal, pero también institucional. Más aún, mostrarnos dispuestos a permanecer en continuo proceso de autoeducación para depurar hábitos incorrectos en nuestras relaciones con los demás.

 

 

 

 

 

En la CONCAPA

Llevar a la práctica el proyecto

Contenido: Presentación del candidato y de su trayectoriaProyecto de vida, proyecto para CONCAPALlevar a la práctica el proyectoRazones para apoyar mi candidaturaConclusión.

 

Consenso, trabajo en equipo, diseñar una estrategia y no descuidar la formación de los dirigentes de la Confederación serían los pilares sobre los que pretendía ejercer mi presidencia. Las dificultades que surgieron posteriormente fueron múltiples, pero el rumbo estaba bien trazado. Lo único que habría que hacer sería mantenerse fiel a él.

 

CONSENSO

Después de habernos pasado meses hablando del candidato de consenso no podemos despreciar esta cualidad: el consenso. En una organización tan dispersa como la nuestra, con tantas inquietudes y diversas peculiaridades regionales y personales, el consenso, la capacidad para resolver conflictos sin herir susceptibilidades, huyendo del enfrentamiento irracional, el no violentar y ser capaz de no sentirse violentado; es un valor incalculable, nada fácil de llevar a la práctica y para el que espero ser capaz de dar el nivel que se requiere. En la parrilla de salida parece ser que estoy bien situado, porque mi aparición no surge de ninguno de los dos núcleos de oposición enfrentada que han existido desde el proceso electoral anterior a la asamblea de Santander. Por otra parte, mis intervenciones en el Consejo Confederal he procurado siempre que fueran equilibradas, producto de la reflexión y de ninguna forma viscerales. En las últimas reuniones, casi siempre han ido encaminadas a reconducir situaciones de tensión, haciendo ver que lo que estaba malogrando la relación eran sobre todo las formas (aunque a veces también el contenido).

 
 
Es muy importante tener claros los criterios y planificar una estrategia
 
 

Si pretendemos modificar la conciencia social intentando hacer llegar a los ciudadanos nuestros principios educativos, éticos y católicos; nuestra presencia en los medios de comunicación o nuestros contactos con cualquier otro poder fáctico o real debe responder a unos criterios y a una estrategia.

Más aún, por lo que yo sé, no ha habido en los últimos tiempos un proceso electoral en CONCAPA tan bien avenido como el que nos ocupa. Por supuesto que este mérito no es solo mío sino también de Rafael, el otro candidato. Sin embargo, aunque no quiero abundar más en este hecho por razones obvias, sí os diré que la relación cordial que existe entre los candidatos no se puede extrapolar a todos los miembros del Consejo. Como tampoco hay razón para omitir que mi afinidad con todos los consejeros es por igual distendida y abierta.

El consenso es por tanto, a mi entender, una cualidad indispensable en el futuro presidente nacional de CONCAPA. Vosotros valorareis si es ciertamente así y si en mi persona se da esta característica.

 

TRABAJO EN EQUIPO

En bastantes ocasiones, se nos llena la boca afirmando que “hay que trabajar en equipo”. Llevarlo a la práctica es realmente lo difícil. Es indiscutible que, para que las personas no se excluyan o se sientan excluidas, quien dirija este trabajo en equipo debe tener un talante como el que he descrito antes. Pero también hay que reconocer que, para conseguir esta colaboración de todo aquel que quiera implicarse en la labor de CONCAPA, el planteamiento que ha existido hasta ahora debe cambiar radicalmente.

Por esta razón he comenzado llevando a cabo una reunión previa a la asamblea electoral con todos los componentes del Consejo Confederal. No debemos olvidar que, con independencia de quién sea el nuevo presidente, el Consejo va a estar compuesto por las mismas personas. Desde este punto de vista, si yo no contara con todos, incluso desde la posición de candidato, mis iniciativas y las de las personas con las que yo hubiera conversado en privado, podrían verse bloqueadas por el resto de consejeros. Es necesario, a priori, concretar el trabajo que vamos a llevar a cabo, compartimentarlo y determinar las características de las personas que deben dirigirlo. Todo esto en función de las competencias personales, la disponibilidad y las preferencias que cada uno tenga. No cabe duda que en nuestra organización, que no es un partido político, el equipo debe estar compuesto por todos aquellos que nos tenemos que ver las caras en la toma de decisiones. El Consejo Confederal no puede concebirse como un pequeño parlamento en el que, unos contra otros, se tiran los trastos a la cabeza.

Por poner un ejemplo. El tesorero tiene de hecho unas responsabilidades establecidas por los estatutos. Ahora bien, bajo mi punto de vista, beneficiaría mucho la gestión económica el hecho de que el tesorero pudiera compartir con una o dos personas más sus planteamientos sobre cómo racionalizar el gasto o sobre la búsqueda de recursos económicos. Lo mismo ha de suceder con las vicepresidencias, más orientadas a asumir la dirección de sus respectivas cargas que a la mera ostentación del cargo.

 

ESTRATEGIA

Cualquier misión que se pretenda llevar a cabo debe contar con una planificación en cuanto a los pasos a seguir y al momento de darlos. Evidentemente, también en esta estrategia debemos estar todos de acuerdo; en razón a la fuerza de los argumentos después de haberlos sopesado, y no por la obcecación basada en el tono y en el volumen de voz.

Si pretendemos modificar la conciencia social intentando hacer llegar a los ciudadanos nuestros principios educativos, éticos y católicos; nuestra presencia en los medios de comunicación o nuestros contactos con cualquier otro poder fáctico o real debe responder a unos criterios y a una estrategia. Si no fuera así, fácilmente se caería en protagonismos personales que terminarían haciendo mucho daño a la organización cuando las personas cambien o entremos en momentos de crisis (por ejemplo, las crisis electorales que últimamente nos han ocupado).

Está en mi mente, antes de que comience el próximo curso, organizar una convivencia de dos o tres días de trabajo con las personas de mi equipo, el Consejo Confederal. Ahora bien, sin hoteles, sin grandes lujos. Mínimo gasto, máxima austeridad y trabajo. Espero que esto no eche para atrás a nadie.

 

FORMACIÓN

Me parece un punto clave para que nuestra aportación participativa sea eficaz y positiva, tanto para los consejeros como para el resto de miembros de las juntas directivas. Es esencial tener siempre presente nuestra propia formación como objetivo personal, pero también institucional. Más aún, mostrarnos dispuestos a permanecer en continuo proceso de autoeducación. Depurar hábitos incorrectos en nuestras relaciones con los demás, estar dispuestos a solucionar conflictos y a llegar a acuerdos es algo que, no solamente se aprende, también hay que trabajarlo día a día. En la medida que lo consigamos trabajando juntos, nos enriqueceremos todos (también la Confederación). Esta disposición debe ser transmitida también a los ciudadanos, de manera que forme parte de la conciencia social que CONCAPA está llamada a crear.

En este sentido, no voy a decir que tengamos que organizar ejercicios espirituales de vez en cuando, pero tampoco vendría nada mal hacer un huequecito para la reflexión como cristianos y padres comprometidos con la educación.

 

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