Han sido, para mí, los mejores consejeros posibles; tanto por sus conocimientos técnicos sobre educación como por su sentido profundo de la vida y de lo que poder hacer con ella. Nuestra relación personal comenzó cuando les solicité su colaboración para la escuela de padres del colegio. A partir de ahí, de manera natural, sin buscarlo, se ha ido fraguando una sincera relación de amistad; en algunos momentos desarrollada a nivel institucional, al ostentar ellos determinados cargos públicos. Su disposición a colaborar conmigo les llevó a emplear una jornada de trabajo en la que preparamos juntos mi candidatura a la presidencia nacional de CONCAPA. En adelante siempre han estado dispuestos a prestar su consejo y yo a solicitárselo. En los malos momentos también han sido desahogo, consuelo y serenidad. Sin lugar a dudas, mi actividad no se hubiera desarrollado de la misma manera sin su presencia. |